Willie Littlechild Interview, Geneva 2015 / Entervista con Willie Littlechild, Ginebra 2015

Summary: 
Wilton Littlechild shares how he felt at the UN as a young lawyer and calls upon the youth to find a balance in life // Wilton Littlechild comparte cómo se sintió a la ONU como joven avocado y llama a los jóvenes a encontrar un equilibrio en la vida
Description: 

An interview of Willie Littlechild carried out during the 2015 Symposium in which he underlines that the treaty violations were the main issue faced by the communities before 1977 and that the civil and political rights can only be addressed by the UN.

He shares his feeling in 1977 when, as a young lawyer, he was sent to the UN with a sacred trust. He brings his decisive moments out, among which the fact that the three UN mechanisms for Indigenous Peoples were established in line with Resolutions that he promoted. He believes that the new step is to ensure that those instruments are implemented by the governments but also by themselves as sovereign governments.

According to him, two lessons should be learned from this experience: the convergence of opinions of the Indigenous Peoples should be valued and preserved and their reliance on their spirituality is their greatest strength. His advice to young people is to find a balance between the four elements of life and gather to establish a Decade Plan. Sadly, his message is identical to the one he received back then: fight for recognition, respect and justice.

Questioned about the fight against stereotyping, he insists that the Indigenous Peoples should engage with the rest of the society to make them understand and keep contributing, since: “We didn't come here asking for something all the time, […] we asked that they respect our rights, but we offered a lot else also to the international community.”

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Una entrevista de Willie Littlechild llevada a cabo durante el Simposio de 2015 en la cual subraya que las violaciones de los tratados eran los principales problemas a los cuales se enfrentaban las comunidades antes de 1977 y que los derechos civiles y políticos solamente pueden estar abordados por la ONU.

Comparte cómo se sintió en 1977 cuando inexperimentado, en calidad de avocado, fue mandado a las Naciones Unidas con un deber sagrado. Enfatiza sus momentos decisivos, entre los cuales el hecho de que los tres mecanismos onusianos para los Pueblos Indígenas fueron establecidos en consonancia con Resoluciones que promovió. Opina que la próxima etapa consiste en garantizar que estos instrumentos estén implementados por los gobiernos, pero también por los propios Pueblos, en calidad de gobiernos soberanos.

Según él, se debe aprender dos cosas de esta experiencia: la convergencia de opiniones de los Pueblos Indígenas debería estar valorada y preservada y su apoyo en su espiritualidad es su mayor fuerza. Su consejo dirigido a los jóvenes es de encontrar un equilibrio entre los cuatro elementos de la vida y reunirse para establecer un Plan de Década. Tristemente, su mensaje es el mismo que el que recibió entonces: luchar por el reconocimiento, el respeto y la justicia.

Preguntado acerca de la lucha contra los estereotipos, insista en que los Pueblos Indígenas deben interactuar con el resto de la sociedad para hacerle entender y deben seguir contribuyendo, ya que: «No venimos aquí siempre solicitando algo, […] pedimos que respetaran nuestros derechos, pero ofrecimos también mucho más a la comunidad internacional.»

 

Language: 
English
Original Date: 
2015-06